La publicación de Dianética marcó el comienzo de una nueva era de esperanza para la humanidad, y con ello una nueva fase en la vida de L. Ronald Hubbard. Aunque desde este punto en adelante, su vida probaría ser tan aventurera como lo había sido los 39 años previos, los detalles no son lo más importante, sino los logros que integran el contenido de este libro.

La primera indicación de que iba a ser una figura pública llegó inmediatamente después de la publicación de Dianética. Aunque Ronald había planeado originalmente otra expedición después de terminar Dianética, fue tan grande la respuesta popular a su obra que tuvo que cambiar esos planes. Así, en vez de explorar las islas cercanas a Grecia, pronto se encontró dando conferencias sobre Dianética en salas llenas de gente, por toda la nación. Fue también entonces cuando se formó en Elizabeth, Nueva Jersey, la primera Fundación Hubbard de Investigación de Dianética, y la gente empezó a llegar en tropel para estudiar las nuevas técnicas y descubrir más acerca de Dianética.

Para finales del otoño de 1950, había 750 grupos en todo el país que aplicaban las técnicas de Dianética, mientras los titulares de los periódicos proclamaban: "Dianética se está apoderando de los Estados Unidos", y "El movimiento de más rápido crecimiento en Estados Unidos".

La investigación de Ronald continuó, y en marzo de 1951 completó su siguiente libro La Ciencia de la Supervivencia. En esta obra de 500 páginas, exploraba más a fondo la naturaleza del pensamiento y de la vida, proporcionando a los lectores la forma de comprender la conducta humana y un nuevo medio para predecirla. El libro se plantea en torno a una tabla, la Tabla de Evaluación Humana Hubbard, que explica los diversos tonos emocionales de las personas, definidos con exactitud, y con los procedimientos precisos para llevar a cualquier persona al nivel más elevado y así a la supervivencia máxima.

En 1951 escribió un total de seis libros, continuó su investigación y perfeccionó la tecnología de Dianética, con la que había resuelto los problemas de la mente humana. Pero esto todavía dejaba muchas preguntas sin contestar, preguntas sobre las que el hombre había reflexionado desde el principio de la historia. "Cuanto más investigaba", escribió, "más comprendía que en esta criatura llamada Homo sapiens, había demasiados factores que se desconocían por completo".

Y así, apenas transcurrido un año y medio después de la publicación de Dianética: La Ciencia Moderna de la Salud Mental, L. Ronald Hubbard había emprendido otro viaje de descubrimiento: entrar al campo del espíritu humano. Esta pista de investigación, que comenzó muchos años atrás, cuando era un joven que viajaba por el globo en busca de respuestas a la vida misma, habría de extenderse durante las siguientes tres décadas. Al codificar un sorprendente descubrimiento tras otro, nació la filosofía de Cienciología, dando al hombre, por primera vez, una ruta hacia niveles superiores de conciencia, comprensión y habilidad, que cualquiera puede seguir.

Dada la naturaleza inherentemente religiosa de la obra del Sr. Hubbard durante esos años, era natural que quienes le rodeaban llegaran a verse a sí mismos, no sólo como estudiantes de una nueva filosofía, sino también como estudiantes de una nueva religión. En consecuencia, en 1954, los cienciólogos de Los Ángeles establecieron la primera Iglesia de Cienciología. L. Ronald Hubbard puso los cimientos del tema, los primeros cienciólogos iniciaron la Iglesia.

Según más y más gente hallaba los notables descubrimientos de Ronald, las iglesias de Scientology surgían con más rapidez en todo el mundo. Entre tanto, con sus escritos y conferencias, continuó poniendo sus descubrimientos a disposición de todos aquellos que buscaban respuestas.

En 1959, el Sr. Hubbard y su familia se trasladaron a Inglaterra, donde adquirió Saint Hill Manor en East Grinstead, Sussex. Este sería su hogar durante los siguientes siete años y la sede mundial de la Iglesia de Scientology.

Ahí, además de escribir e impartir conferencias constantemente, comenzó a entrenar a los cienciólogos de todo el mundo, de manera intensiva, para que ellos, a su vez, pudieran volver a sus tierras natales y enseñaran a otros. Los años de la mitad de la década de 1960 le vieron desarrollar una ruta paso a paso para que cualquier persona alcanzara estados de conciencia más elevados. También codificó los principios administrativos para el funcionamiento de las organizaciones de Scientology, trabajo que produjo la expansión de Scientology como una red global.

Continuá...



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